—Sí. Ya puse a un abogado a trabajar. Necesito conseguir un sitio, por eso me ofrecí a acompañarte a la empresa; necesito hablarlo con Alekos.
—Déjame decirte que es una excelente idea. Siempre tuviste una sensibilidad especial para tratar con las personas: tus alumnas, la iglesia…
—Lo de Penélo