Las horas pasaban lentamente. El sol se alzaba por el horizonte, iluminando la ciudad con una luz dorada que parecía prometer un nuevo comienzo, aunque para Natalia, el día no representaba más que el siguiente paso en una guerra silenciosa que llevaba librando durante años. Mientras las calles de la ciudad comenzaban a llenarse de vida, ella se encontraba en la penumbra de su despacho, perdida en sus propios pensamientos.
El plan había sido trazado meticulosamente, cada movimiento calculado con