Pasó una semana, cuando Estiven se acercó a la casa de Mayra aprovechando el cumpleaños de su pequeña hija. Timbro con nervios, porque habían estado más alejados desde lo sucedido con Angelica, pero se tranquilizó cuando le abrió la pequeña recibiendolo con un profundo abrazo; sonriendo felicitándola y entregando el regalo de cumpleaños. Al entrar, saludo a Mayra quien se encontraba más calmada con la situación pero también había tomado una decisión pensando en el bien de todos.
― Gracias por