Cuando volvemos a la casa de la manada, me apresuro a tomar a Cara de Calista. Tal vez sea cierto lo que dicen, que solo necesitaba relajarme. O quizá necesitaba a mi pareja, pero sea lo que sea, por fin todo empieza a funcionar entre Cara y yo y por fin puedo disfrutar de mi hija.
Clint y yo volvemos a la rutina y, aunque puede ser agotador tener una recién nacida y entrenar dos veces al día, esforzándome por recuperar la fuerza y la resistencia, merece la pena. Clint está a mi lado en todo m