Cuando Grace y yo volvemos a la casa de la manada, tengo que admitir que las hadas agradecen enormemente nuestra ayuda. Grace les hace saber que siempre son bienvenidos, pero especialmente si están asustados o necesitan ayuda.
Antes de que regresen al bosque, le pido a Funichio que siga vigilando en busca de cazadores y nos avise enseguida si ve alguno. Acepta encantado, antes de salir volando para reunirse con su grupo. Observo a las gemelas revoloteando por la parte trasera de la casa de la m