Repito las palabras, dando mi juramento. Eli corta entonces su mano y la mía, uniéndolas. Siento el poder de nuestras manos unidas mientras nuestra sangre gotea en el cáliz. Ya no somos miembros sólo de nombre. La ceremonia está solidificando nuestros roles dentro de la manada.
Pasamos por cada miembro, quienes juran amar y apoyar a la manada, dispuestos a dar sus vida para protegerla si es necesario. Cada vez que Eli corta otra mano, agarrándola con la suya, siento que la fuerza y el poder de