Me acerco a Grace y la rodeo con mis brazos. “Para, bebé. Para. Te estaba provocando. No va a hacerme daño”. Su aliento le pesa en su pecho.
“Maldita sea, Angela. Te dije que no volvieras a ponerte delante de mí”. Liam la agarra y le rodea el estómago con las manos para proteger al bebé.
“Su poder no puede hacerme daño, Liam, pero a ti sí”, dice y luego mira a Grace.
“¿Como si el poder de Cara no te hubiera hecho daño?”. Liam gruñe a Angela.
“En aquel entonces, no sabía qué esperar. Ahora s