Cuando llego a nuestra habitación, él aún no está, así que me desnudo, dispuesta a lavarme el sudor y la suciedad del día. Me pongo una de las camisetas de Eli y me meto en la cama, pensando en lo que tiene que pasar mañana antes y después del desafío Alfa.
Justo cuando me pregunto si Eli está nervioso por lo de mañana, él entra. No tengo tiempo de pensar más, ya que el hombre se asegura de demostrarme con acción lo sexy que le parecí hace un momento, varias veces.
A la mañana siguiente, nos