“Por favor”. Su voz suena quebrada, como si estuviera al borde de las lágrimas. “Por favor, prométemelo. Prefiero que me obliguen a unirme a mi pareja que a un completo extraño. Así que, por favor, prométemelo”.
Aprieto los dientes. ¿Puedo prometerlo? Ya cometí este error una vez. Aprendí la lección. Un vínculo de pareja forzado es el comienzo de un vínculo de pareja fracturado.
La miro; sus ojos brillan en la oscuridad. “Prometo que si no puedo mantenerte a salvo, o conseguir que te vayas, te