Esa noche, me adentré en el bosque que rodeaba la pequeña ciudad. Cuando Maia confirmó que estábamos solas, me desnudé y dejé que empezara el primer cambio de forma. Fue angustioso. Normalmente, la forma humana cambia a los 10 años, cuando el cuerpo no está completamente desarrollado. Mi primer cambio, a los 18 años y sin familia ni pareja que me ayudara, fue insoportable.
Tras horas en las que mis huesos se rompían y reorganizaban lentamente, yacía jadeando en el suelo del bosque. Maia avanza