Ella desliza su nariz por mi mejilla hasta mi oreja. Siento su aliento un instante antes de que hable y noto que me pongo duro debajo de ella. "Creo que hueles mejor que los brownies de tu madre". Sí, muy duro.
Paso la nariz por debajo de su oreja antes de responder. "¿Puedo decirte algo yo?", susurro. Noto cómo se estremece y sé que lo siente tanto como yo. Asiente contra mi mejilla. "Hueles a la vainilla y la miel más deliciosas del mundo. Cada vez que estoy cerca de ti, me resulta difícil no