Mundo de ficçãoIniciar sessãoAquella noche volví a dormir en el sofá, por más que papá me insistió en que durmiera en el antiguo dormitorio de su exesposa, yo no quise. Esa noche, José se quedó en el otro sofá y no aceptó una negativa de mi parte.
Gabriel apenas se despidió de mí, se notaba molesto. David en cambio, ya había adoptado “enana” como mi apodo. Sonaba muy cariñoso, para nada era molesto







