Capítulo 126 —Ese brillo
Narrador:
Después de una jornada agotadora, cuando la casa finalmente se sumió en silencio y Margot se encerró en su habitación con un informe entre manos, Desirée y Cedric se quedaron solos en el pequeño living. Ella se acomodó en el sillón con una manta sobre las piernas, mientras él se sentaba a su lado, en el borde, con las manos entrelazadas.
La miró un momento. Solo la miró. Como si necesitara memorizar cada gesto, cada respiro.
—Tengo que decirle algo a tu madre,