Era otro día más, otro día que pasaba y Brooke no había recibido noticia alguna de Esteban. Habían acordado que él le avisaría cuando el arreglo de su joya estuviese lista, pero aún no la había contactado, ni él, ni nadie de su empresa. La desesperación y la ansiedad se estaban apoderando de ella y eso solo hacía que su mal carácter tomara las riendas de toda su personalidad.
Si después de su encuentro con Esteban le costó tratar con Massimo, ahora no podía siquiera mirarlo. Le molestaba todo,