Esteban entró a su oficina, esa mañana había llegado un poco retrasado, su noche anterior había sido un completo caos. No paraba de pensar en Brooke, en sus palabras de odio.
Ella tenía toda la razón para tratarlo de esa manera, pero quién podía ponerse en su lugar, quién podía entenderlo por apenas una milésima de segundo.
Posiblemente nadie. Sólo él sabía lo que sentía en ese momento, tener que escoger entre la única mujer que amaba y entre el hijo que pronto tendría en sus manos. Nuevame