83. REGRESO
Después de atender a los niños toda la tarde y la noche en que Dolores no apareció, aunque si la cena se sirvió a su hora, sin que la viéramos. Estuvimos con los pequeños hasta que al fin se durmieron y nos quedamos con ellos en la habitación contigua, nos dispusimos a leer un poco más el diario. Queríamos saber qué había pasado con la segunda Ángel. Esta vez la lectura la asumió sor Caridad con su melodiosa voz.
… Estoy muy contenta y a la vez temerosa de que vuelvan las pesadillas y las voces