60. SALON DE MUSICA
Las tres queríamos estar juntas, en media hora ya nos encontrábamos acomodadas, en otro de los juegos de muebles de la baranda inferior. Yo había traído tres o cuatro páginas del diario para leerlas en lo que esperábamos. Las bujías estaban prendidas ya, opacando la luz de la luna sobre el jardín. Pedí a Sor Caridad que leyera ella, desde niña me gustó como lo hacía, además, me sentía muy cansada. Ella gustosa aceptó.
... La que escribía era Constanza, contando los planos del arquitecto. Eran