Capitulo 3: En las andadas

Hora 

11:15 pm

Ya graduado de la escuela y de muchas cuestiones entonces me decidí en ir a trabajar a la comisaría del estado. Sentí una felicidad muy horonda porque al fin pude ser parte de ahí y las cosas iban a resultar mejor como tenía pensado que fueran. Pero al final no fue así después del todo. Empezaron a aumentar mucho la presión laboral porque mi jefe era un gran pedazo de m****a. Al igual que algunos compañeros en especial que me trataban como b****a. Siempre consentían a 2 detectives que eran lo mejor de lo mejor de todo el departamento y yo por lo general los detestaba.

Guardaba la compostura en ese momento y hacia lo que podía a mi alcance sin volverme completamente loco. En esa misma tarde cuando me dirigía a mi departamento estaba pensando varias formas de matar al hijo de la gran puta de mi jefe. Eran leves fantasías eróticas que una persona frustrada podía tener. Tenía bastantes ideas locas en mente que quería ponerlas en marcha.

Entre una de ellas era…

1- Entregar una especie de caja (cómo en algunas películas) meter una especie de bomba y hacer estallar toda su maldita oficina.

2- La otra era agarrarlo desprevenido en el baño, sujetarlo fuertemente con una cuerda a sus brazos y apuñalarlo en todo su maldito estómago y viendo como se muere lentamente.

Eran bastantes las formas en las que quería matarlo en ese momento mientras me dirigía a mi cómodo hogar. Tomaba el siguiente autobús para dirigirme a mi apartamento. Pude ver a simple vista en las calles y todo estaba completamente oscuro y siniestro. Ni había ningún rastro alguno de la gente que podía pasar por ahí mismo en donde yo estaba.

Bajando en la siguiente parada vi a lo lejos algunos bares y muchos antros en donde podían pasar un rato agradable algunos malditos ebrios, al igual, muchas zorras dispuestas a robarle toda la cartera a la bola de calientes urgidos de sexo. Yo simplemente pasaba (al igual que los demás) a hacer eso mismo que comenté. Descargar toda esa energía en un pedazo de carne caliente y tan jugoso como dios lo trajo al mundo.

Pero desafortunadamente no era el mejor momento para hacerlo. Estaba completamente agotado y sin ganas de hacer nada. Solo quería recostarme en el sillón y esperar a que fuera el día siguiente para volver a sufrir con ese maldito bastardo. Toda mi mente se enfocaba en pensar vagamente en querer llegar a mi cuarto y acto seguido ví a mi lado a un grupo de 5 hombres intentando robar a alguien en especial que les había hecho mucho daño. No pude oír muy bien de quien carajos estaban hablando, pero aún así no quitaba la sospecha de que algo malo pasaría en esa noche. Uno de los 5 hombres se quedó mirando fijamente. Pensé que estaba apunto de robarme o a matarme pero al final solo se limito a decir…

— ¿Qué m****a estas mirando? sigue caminando.

No hice nada en ese momento. Solo me limite a caminar y dejar de largo a ese grupo de pendejos chupa penes. Ya estaba más cerca de poder llegar al edificio pero de forma extraña vi a don Armando que trataba de abrir una botella afuera de la entrada. Al verlo le pregunté.

— Buenas noches don, ¿Qué está haciendo con esa botella?

— Buena noche hijo pues trato de matar a estas plagas de m****a que suelen comerse al viejo Roger.

— ¿Viejo Roger?, ¿Quien es el viejo Roger?

En eso me apunta al árbol de más de 6 metros.

— Es el árbol del vecino del apartamento “416 C”. Ese viejo es un cabron enojón y me a molestado a que su árbol esté 100% cuidado y libre de plagas que aparecen en este lugar. Ese maldito imbécil cree que soy el conserje de aquí. El maldito conserje se a retirado por más de 3 años y no e conseguido ninguna ayuda después del accidente del 2 piso en donde él imbécil en vez de poner una advertencia en el piso recién trapeado mientras que una mujer se cayó de las escaleras. Recibí muchas demandas después de ese sucio accidente y tuve que vender una parte a varios dueños del terreno cerca del edificio.

— ¿Ósea que era más grande este lugar? – pregunte muy sorprendido.

— Claro. Esto abarcaba mucho más de lo que tú imaginas hijo. Pero bueno no siempre se termina muy bien si intentas salvarte el cuello.

— Tiene mucha razón — y sin mucho afán de querer seguir hablando decidí en despedirme del viejo. Y en eso él me sujeta del brazo y me dice.

— Espera hijo, recuerda que estamos a 16 de febrero y eso significa que hoy es el pago de la renta.

Me estaba sintiendo muy cansado cuando lo dijo. Pero era responsabilidad mía en pagarle a ese hombre con bigote chistoso la renta. Así que le di la parte de la renta y él me dijo solamente.

— Muchas gracias hijo— acto seguido guarda el dinero en uno de sus bolsillos de su pantalón color café. Tenía su sombrero color negro con una ligera raya café oscura. Tenía una camisa blanca manchada con el veneno de color verde.— sabes e visto a un montón de personas en los que no son buenos en sus trabajos y ni en su vida. Pero tú chico tú eres la mejor persona que es bueno en la vida y en el trabajo. Aunque solamente eres muy distante, pero sin duda eres la mejor persona que conozco.

— ¿Enserió?

— Es verdad.— y empieza a levantar algunas b****a que se desprende de la botella.

— ¿Y como esta tan seguro de que soy muy bueno en la vida y en lo que hago?

— Aunque no lo creas hijo pero yo tengo una enorme visión. Puedo ver a simple vista a las personas que son buenas y malas. Y tú querido chico tú eres la mejor persona que pueda existir.

— Es bueno saberlo.—empiezo a sonrojarme de tan solo pensar ello. Nunca me habían dicho algo tan halagador como eso.

— Deberías de emprender tu propio negocio hijo. Siempre sueles llegar agotado y muy frustrado ante todo.

— Tiene mucha razón pero, ¿enserió llego así?

— Los vecinos y yo vemos los berrinches que haces al llegar aquí. Vemos que siempre llegas mal humorado y estresado por lo que tanto te rodea. Sólo piénsalo y te lo dejo de tarea.

— Esta bien haré mi esfuerzo en hacerlo, que tenga una hermosa noche.

— Igualmente hijo yo mientras me encargo de matar a estas cosas, saludos.

Subí a las escaleras y trataba de asimilar lo que me había dicho don Armando. Pensé que no era tan mala idea después del todo. Me recosté en el enorme sillón y aun no podía de dejar de pensar en eso. Hasta que al final llegué a la siguiente conclusión…

Es hora de hacer un detective independiente.

Semanas después…

Han pasado los días hasta que precisamente el 25 de septiembre del 2016 había dejado por completo mi carta de renuncia a la comisaría y de una vez por todas. Y finalmente inicie mi verdadera aventura por mi propia cuenta. Al salir de ahí pude escuchar a lo lejos el grito de mi gran jefe hijo de puta que retumbaba todo el lugar.

— ¡Nunca serás alguien en la vida! — sale desprevenido afuera de la comisaría con su fino traje de oficina— ¡tú perdición esta apunto de comenzar pequeño pedazo de b****a!

— Eso lo veremos, viejo.

Y fue desde ahí que inicio el trabajo de mi vida, una nueva oportunidad de renacer.

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