Isabel: tienes razón. Nada más que antes de que vayamos a desayunar necesitaremos bañar, porque nosotros no esperábamos la visita de mis padres y esta fue definitivamente nuestra despedida, aunque ya no me siento triste.
Sebastián: la vida le enseño a ellos que la perfección no existe y eso te lo demostraron con haberte venido a pedirte perdón, ahora que ya no estás en su casa.
Isabel: no deberíamos de seguir hablando de esto sino de nuestros planes. Además, a mí no se me olvida que me prometis