Capítulo 64.
Simone.
Busco el cepillo rosa con el que siempre peino a Éline en su cajonera, sin embargo, no está, parece haberse esfumado. No lo entiendo, anoche antes de que durmiera lo coloqué aquí. Ella me observa a través del espejo, el cabello negro es una maraña de ondas que pide a gritos que alguien lo calme. Tomo otro cepillo diferente, ella frunce el ceño al ver que no es su preferido.
—Parece que al hada de los dientes le hizo falta tu cepillo —sonríe.
—¿Me dejó alguna moneda?
—Creo que se le olvi