Capítulo 37. Una situación seria.
Elena se dejó caer sobre la cama como si el colchón pudiera absorber no solo el dolor de sus pies, sino también, el peso que le oprimía el pecho.
Sus plantas ardían, las heridas aún inflamadas le recordaban cada paso que había dado ese día, pero el dolor físico era menor comparado con la inquietud que no la dejaba pensar en otra cosa.
Los calmantes estaban sobre la mesita de noche, al alcance de su mano. Se incorporó tomando los que necesitaba y con ayuda de un poco de agua se los tomó. Se acos