Capítulo 86. Cuidar de ti.
Miles entró en la mansión con una enorme sonrisa en los labios, como si fuese el tío favorito que aparecía por sorpresa llevando alegría y regalos a la casa. Aunque la única que lo atendió fue Elena.
—¡Isabella, que alegría verte tan bien! —saludó el hombre aproximándose a ella para darle dos besos y un abrazo.
Elena lo recibió rígida, palmeándole el costado con una mano como gesto obligado de saludo.
Cuando él se separó de la mujer, recibió una mirada severa de ella.
—Me dijeron que te marchas