Capítulo 33. Rivales.
La lluvia seguía cayendo cuando el auto se detuvo en el estacionamiento subterráneo de una clínica privada.
Adrian enseguida bajó, abrió la puerta trasera y tomó a Leo con cuidado para sacarlo, sosteniéndolo como si fuera de cristal. Theo y Max lo siguieron, pero él les ordenó que se quedaran con Isabella porque no podían entrar.
Con rapidez se dirigió a la emergencia hablándole al niño con suavidad para calmar su llanto. En la entrada lo recibió un camillero facilitándole una silla de ruedas y