Capítulo 30. Celos.
Elena volvió a alejarse de los trillizos dándoles un poco de espacio. Los dejó interactuar con unos chicos que se acercaron a saludarlos.
Los tres se notaban tensos. Theo mantenía los hombros rectos, Leo apretaba las manos contra el borde de la mesa y Max sostenía el mentón en alto, como si desafiara al mundo entero a decir algo.
—Es raro verlos aquí —dijo una niña de cabello oscuro que iba acompañada por dos chicos más—. Ustedes nunca vienen a estas reuniones.
Theo parpadeó, sorprendido por la