Capítulo 24. La llave.
La noche se había asentado, llenando de silencio toda la mansión. A pesar de ser más de las tres de la madrugada, Elena estaba despierta, recostada de lado en su cama, con los ojos abiertos repasando las penumbras de su habitación.
Adrian no había ido a cenar, faltó a su promesa. Aunque los niños no se notaron muy defraudados porque aún estaban emocionados con los nuevos regalos, ella los vio algo desanimados. Eso le molestó.
Al principio de la noche decidió esperarlo para reclamarle, pero a es