Capítulo 21. Un hombre distinto.
El agua caliente resbalaba por la piel de Elena calmando sus ardores. Tenía el cuerpo cansado, los músculos sensibles y la mente aún atrapada en la vigilia de la noche anterior.
Apoyó la frente contra los azulejos y respiró hondo, intentando ordenar lo que sentía. Había pasado toda la noche con Adrian y no podía negar que lo disfrutó al máximo. No quería ponerle nombre a eso, no todavía, pero le preocupaba.
Cerró la ducha, se envolvió en la toalla y se miró al espejo. Sus ojos estaban enrojecid