Capítulo 14. Motivación.
Elena regresó el sábado a su pequeño departamento con un torbellino de pensamientos desatado en su cabeza, caminaba de una habitación a otra sin encontrar descanso.
El silencio le resultaba incómodo. Muy distinto al murmullo constante de la mansión McGrath, a las voces de los niños y a los pasos pesados de Adrian.
Tuvo a su enemigo en su memoria más de lo que quiso admitir. No podía borrarse de la mente su mirada que ardía, la forma en que evitaba tocarla y los leves estremecimientos que sentía