Cap. 60: Sigues siendo mia...
Marie llevaba más de una hora en la oficina. Pero aún no se atrevía a irse. El reloj marcaba las seis con veinte cuando cruzó el pasillo en dirección al despacho principal, sin dejar de mirar su celular.
Nathan no respondía los mensajes. No respondía las llamadas. Y April… tampoco.
Tragó saliva antes de golpear la puerta con los nudillos.
—¿Señor Callahan?
No obtuvo respuesta.
Golpeó de nuevo, más fuerte.
—Soy Marie… ¿está bien?
Nada.
Entonces, sin pensarlo mucho, giró la perilla y empujó suave