—Tú... ¿Cuándo te despertaste? —Se frotó los ojos, actuando como si acabara de despertarse.
Odell se inclinó más cerca de ella, dibujando su hermoso rostro a solo unos centímetros del de ella.
Él le sonrió con picardía.
Sylvia hizo una mirada y murmuró:
—No tienes que decírmelo si no quieres.
—Me desperté un poco antes que tú —afirmó.
—Ah —Sylvia trató de darse la vuelta para mirar hacia otro lado.
En el momento en que se dio la vuelta, Odell la agarró por la barbilla y la obligó