Sylvia tomó el silencio de Odell como un reconocimiento. Suspiró y agregó:
—Odell, Thomas no comió nada en dos días. Lo estás matando de hambre.
Odell entrecerró los ojos con frialdad.
Sylvia se sobresaltó por su mirada sombría, instintivamente se acercó a la puerta.
—¿Él te dijo todo eso? —preguntó.
Sylvia lo miró con cautela y respondió:
—No me dijo nada, lo vi con mis propios ojos.
Odell se atragantó con sus emociones al escuchar su explicación. Sus manos se apretaron incontro