Podría morir de frío si la hacía esperar fuera un rato más.
Dos tonos de marcado después, la llamada terminó abruptamente.
Sylvia miró el número que aparecía en la pantalla con los dientes rechinando.
‘¿Va a salir o no? ¿Intenta dejarme morir de frío?’.
Sylvia tenía ganas de irse, pero cada vez que cerraba los ojos, veía las adorables caras de Isabel y Liam sonriéndole. No podía permitirse perderlos.
Siguió en cuclillas mientras miraba el suelo.
Ya había un charco de agua bajo sus pi