Tara arrojó un jarrón hacia donde Edmund se había sentado antes.
'No eres más que un gánster de baja clase. ¿Qué te da derecho a darme órdenes?'.
Lo que más la irritaba era que, a pesar de que Edmund era un gánster, no abusó de Sylvia después del primer encuentro. En cambio, se tomó la molestia de preparar el yate para confesarle a aquella mujer.
Habría estado bien si se hubiera tratado de una simple confesión, pero Odell estaba implicado.
Tara creía que Sylvia debía de haberlo planeado