—¿Ey?
Sherry creyó escuchar una respuesta de John. Aunque tenía la intención de quitarse las manos para secarse las lágrimas, una de ellas quedó atrapada.
Secándose rápidamente las lágrimas con una mano, Sherry notó que John la miraba suavemente.
Parecía débil y pálido, ¡pero estaba despierto!
La sorpresa y la alegría llenaron los ojos de Sherry.
Preocupada de que él pudiera dudar de su promesa, le estrechó la mano con fuerza. Él sonrió y comentó:
—Escuché lo que acabas de decir. Sé