Mirar el rostro sereno y dormido de Caprice sólo fortaleció la determinación de Sherry:
—Mientras Caprice sea feliz, yo seré feliz.
Una sombra cruzó los ojos de Carl e inconscientemente apretó los puños.
—Incluso si te divorciaras de John, aún podrías ser la madre de Caprice. Nada te impide visitarla...
¡Estallido!
El repentino y fuerte portazo de un auto los sobresaltó a ambos, haciendo que Carl se pusiera tenso. Sherry se giró cautelosamente para encontrar al hombre que había prome