Sherry notó la expresión sombría en el rostro de Caprice y la saludó con cierta rigidez. Había pasado un tiempo considerable desde su abrupta desaparición.
—Hola, Caprice. Soy mami.
Caprice respondió de manera reservada:
—Lo sé.
Sherry ofreció una explicación:
—Lo siento hace un momento; no fue intencional.
Los ojos de Caprice temblaron.
—Bien.
Ella parecía algo apaciguada.
Sherry deseaba tomar a Caprice en sus brazos, pero dudó porque John ya la estaba abrazando. La incomod