Ada se acercó al fregadero con tono brusco y preguntó:
—Señorita Sherry, creo que esta no es la primera vez que nos vemos. ¿Tus padres nunca te enseñaron que debes saludar a alguien que conoces?
Sherry, desinteresada, comenzó a lavarse las manos y respondió:
—Parece que tú tampoco me saludaste. ¿Tus padres también se han olvidado de enseñarte eso?
Ada tartamudeó, incapaz de responder, y su rostro se puso rojo.
Sin ganas de seguir confrontándose, Sherry terminó de lavarse las manos y,