Caprice sostenía un animal de peluche mientras dormía ligeramente en el sofá, luchando contra la somnolencia que la debilitaba a cada momento que pasaba.
Sherry se acercó y gritó:
—Caprice...
El sonido de la voz de su madre despertó a Caprice y sus ojos se abrieron de golpe. Ella respondió en tono aturdido:
—Mami...
Sherry tomó a la niña en sus brazos y la colmó de besos en sus regordetas mejillas.
—Caprice, mami te extrañó.
Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro de la pequeñ