Las manos de Sherry colgaban fláccidas a los costados y permaneció en silencio, con los labios fruncidos. Poco después, Julie sonrió y preguntó:
—¿Qué pasa? ¿Te resulta inconveniente llamar a tu amiga?.
La risa estalló entre la multitud.
—Hmm... Debe ser una tontería. Ni siquiera conoces a ninguno de los amigos del joven amo Sager.
—Sí, no es necesario preguntar. Ella debe haber robado la invitación. Al robar la invitación de la Sra. Stockton al joven amo Sager, tiene muchas agallas.