Un escalofrío invisible pareció penetrar su corazón, haciendo que el pecho de Sherry se oprimiera.
Después de un tiempo, Sherry logró calmar un poco sus emociones. Con una sonrisa baja, preguntó:
—Entonces, ¿por qué persistes en hacer todo lo posible para detenerme?
El rostro de John se volvió frío.
Sherry, sin embargo, le sonrió y miró a Caprice en sus brazos. Si él no la hubiera perseguido, ella no habría tenido la oportunidad de estar tan cerca de su hija.
Una calma tensa se apoder