John no permitió que Sherry terminara e informó a Caprice:
—Sí, ella es esa engañadora.
Caprice frunció sus pequeños labios y lanzó una mirada enojada a Sherry.
Su expresión parecía transmitir:
—¡Ni siquiera intentes mentirme otra vez, engañador!
Sherry sintió como si se le hubiera clavado una espina en la garganta. A pesar de apretar los puños, pronto logró sonreírle a Caprice una vez más.
—Caprice, realmente no soy un mentiroso. Soy tu…
John la interrumpió nuevamente y afirmó: