El mensaje más reciente con fecha de dos días atrás se lo había enviado ella. Era Sherry preguntando cómo le iba en Stockton.
Pasaron más de 48 horas, pero no hubo noticias de Sherry.
No coincidía con el patrón habitual de Sherry. Incluso en medio de su apretada agenda, nunca dejaba un mensaje sin respuesta por más de doce horas.
El ceño de Sylvia se arrugó.
—¿Lo que está mal? —preguntó Odell.
—Creo que algo podría haberle pasado a Sherry —Sylvia marcó el número de Sherry e inició una