No sabemos por qué Sylvia no besó ni abrazó a Flint, pero el bebé parecía molesto e hinchó la cara.
Sylvia se rio y rápidamente lo levantó en sus brazos.
El niño inmediatamente acurrucó su rostro en su cuello y actuó malhumorado.
Divertida, Sylvia le dio un beso.
En ese momento, el Amo Springsteen apareció de repente en sus muletas. Él sonrió y los miró.
—¿Interrumpo?
Sylvia le devolvió la sonrisa.
—No. ¿Hay algo en lo que podamos ayudarte?
—Tengo una petición audaz.
La panta