Cuando Sylvia se levantó, perdió el equilibrio. Además, como había usado demasiada fuerza, no solo no pudo apartar a Odell, sino que terminó arrojándose a sus brazos.
Impacto.
Su cabeza golpeó contra su pecho.
Sylvia quiso dar un paso atrás, pero descubrió que Odell la tenía abrazada por la cintura.
La sujetó con un brazo y bajó su bello rostro para mirarla a los ojos. Su voz era ronca.
—No tengas tanta prisa. Báñate primero. Estaré aquí. No huiré.
Después de que ella habló, le dio