Cuando Kitt se despertó esa mañana, se sintió especialmente desganado, así que solo cerró los ojos y decidió esperar a que su mamá viniera a levantarlo.
Su garganta se sentía irritada, pero esto era normal en las mañanas así que no veía necesidad de decirlo, sobre todo no ahora que querían llevarlo a otra visita a la clínica donde seguramente dirían que había algún otro virus o bacteria fastidiando a su débil e inútil sistema inmunológico y de nuevo tendría que quedarse en cama aburrido sin na