Cuando Kitt comenzó a toser de camino a casa después de haber regalado a sus compañeras de clase los gatitos que había estado cuidando por dos meses, supo de inmediato que su racha de buena salud finalmente se había roto. Al menos duró casi cinco meses, eso superaba por mucho al record anterior.
—¿Cómo estás tan seguro de que estás enfermo otra vez? —preguntó Kelly curiosa mientras lo acompañaba a casa—. Solo fue un poco de tos —señaló como la cerebrito que era.
—Nunca es "solo un poco de tos"