Capítulo 38: Reclamos

Al día siguiente

El cuerpo me duele cuando me estiro, por lo que, emito un gemido y me relajo en las suaves sabanas que me abrazan de tal forma que se me dificulta abrir los ojos, al sentirme tan bien.

— Despierta ahora — dice una voz fría que logro reconocer.

— Estoy agotada, déjame dormir un poco, por favor — pido cubriendo mi rostro con las sábanas para poder dormir un poco más.

Mi cuerpo duele
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