Mundo ficciónIniciar sesiónAunque quiera detenerme, pensar en que un hombre como Helmut, fuera mi esposo, era demasiado ilógico y era ese imposible, lo que me dificultaba detenerme. Por eso, incluso lloré de tanto reírme.
—Madre, si sigues así, te va a doler el abdomen— dice Ariana preocupada siempre por mi salud.—Lo siento, pero, realmente no vi venir esa respuesta— digo en un susurro y Helmut traga duro.—Entonces, ¿vamos a salir? &mdash






