LEÓNIDAS
—Leonidas ya, vas a dejar sin aire a mi hermana. ¡Guacala!
Escucho, no solo el comentario del imprudente que parece tuviera 30 diciendo que los besos son asquerosos, también las risas de quienes le celebran y las maldiciones de quienes odian este matrimonio tanto como yo detesto no tener el control de la situación que debía de ser muy fácil pero no lo es.
El perfume de la mujer que es mi esposa lo tengo impregnado y no precisamente de ahora, es un aroma familiar que no me ha dejado