—¡Déjame explicarte, Marbella! ¡Escúchame, por favor! —Cornelius intentó tomarla del brazo, pero ella se deshizo con rapidez de su agarre, y retrocedió un paso atrás.
—¡A mí no me tienes que explicar nada, tendrás que enfrentarte a tu hijo! Lugh debe saber esto.
—¡Marbella, no! Déjame explicarte, ¿Cómo es que lo sabes? Vanessa te ha contado mentiras.
—¿Cómo lo sé? —exclamó ella con rabia—; lo escuché de tu propia voz, puse cámaras grabando la habitación de esa serpiente, porque estaba segura