—¡No me mientas mirándola a la cara, Cory, m*****a sea, no me mientas! Dime a la cara que no me amas, que nunca me amarás.
Los ojos de Cory estaban llorosos, le dolían esas palabras.
—¡Yo no iba a escapar con nadie! —gritó—. No sé dé lo que hablas, ni de donde sacaste eso…
Niall tomó su teléfono, estaba húmedo, pero funcionaba, le mostró el mensaje, ella abrió ojos enormes, negó asustada.
—¡Yo no lo escribí! ¡Lo juro!
—¡No me mientas! —gritó él poniéndose frente a su cara.
—¡Lo juro por Di